jueves 9 de agosto de 2007

Sin título

Crezco, aprendo, enseño, tropiezo, sonrío, lloro, corro, salto, grito, susurro, canto, bailo, ando, y vuelvo a tropezar. Ese es el sentido de la vida ¿para que aprendes? si al fin y al cabo, no saldrás vivo de esta vida. Pero aun así, disfruta de esta vida, no tendrás otra. Creo que empiezo a tomar altura, supongo que pronto vendrá la dura hostia. Pero mientras tanto, sonriamos. Me siento con ganas de sonreir.

3 comentarios:

laura dijo...

es que, ¿qué más podemos hacer? está clarisimo que nuestra meta en esta vida es llegar a alcanzar su fin...¿para qué aprender?, pues para llegar alli con muchas más cosas experimentadas...supongo que cuanto mas sonrías, llegado el momento de alcanzar esa meta, estarás más satisfecha de ti misma, porque habrás llegado al final con un buen sabor de boca...así que, sí, siéntete con ganas de sonreír

Eneko dijo...

Aprender porque no todo acaba en ese final. Aprender porque detrás de ti vendrán otros y tanto como tu aprendas sabrán ellos. Tanto como tu hayas llegado a almacenar en tu vida será vivido por otros.

Y porque aprender es vivir. Es vivir cada día más satisfecha, cada día un poco más viva...

O algo así.

Aprendiz dijo...

En realidad el tonto de arriba era yo, pero con otra cuenta, en fin, aprenda usted... que eso es ser feliz.